Via Conteciosa y Mediación Familiar

En la mayoría de los conflictos existentes entre distintas partes existen dos caminos posibles: la vía contenciosa o la vía de la mediación. Como norma general siempre deberemos poder decir que la vía contenciosa debe de ser el último recurso cuando todas las demás vías han fracasado.

La mediación aplica en múltiples ámbitos, aplica en el ámbito de las relaciones laborales, en el ámbito de las relaciones con consumidores y usuarios, y muchos otros ejemplos que se podrían poner, pero no todo el mundo conoce que existe la mediación familiar.

La Oportunidad de la Mediación Familiar

La mediación familiar es el camino previo, es el intento de reconducir y solucionar una solución antes de que sea demasiado tarde y se produzca una rotura definitiva.

Quizás muchas personas no la conozcan por nuestros lares (en realidad la mediación familiar es una opción muy poco escogida aún porcentualmente por gran parte de la población española en concreto y europea en general), pero en otras zonas como, por ejemplo, los Estados Unidos de América la mediación familiar es una realidad consolidada y que aporta muy buenos resultados.

Cuando se habla de mediación familiar habitualmente se está hablando de aquel proceso de mediación voluntario (o impuesto por un juez antes de resolver un proceso de separación o divorcio por vía contenciosa) para intentar que una pareja solucione sus problemas antes de que se produzca una ruptura definitiva.

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El Deterioro de las relaciones conyugales

Bien sea por falta de comunicación entre las partes, bien sea por el inexorable paso del tiempo, bien sea por el peso de la rutina o bien sea por una mezcla de todas las anteriores cuestiones o de cualquier otra que se podría mencionar, la verdad es que muchos matrimonios ven sus relaciones denigrarse con el tiempo y aquellas parejas que parecían solidas como una roca años atrás terminan deshaciéndose como un azucarillo entre los dedos.

Por supuesto, ni todos los conflictos de pareja pueden ser resueltos ni todos los conflictos de pareja pueden ni deben de ser sometidos a mediación familiar (por ejemplo en el caso en el cual exista un caso de violencia doméstica ni corresponde hablar de mediación alguna, corresponderá hablar de la aplicación taxativa del Código Penal y punto), pero sin ningún tipo de lugar a duda si existe alguna opción u oportunidad a explorar mediante la mediación familiar antes de proceder a una ruptura definitiva siempre podrá ser una buena opción.

Y es que siempre se estará a tiempo de recurrir a la vía contenciosa para proceder a una separación o divorcio que no se haya podido resolver mediante la mediación familiar y que incluso no haya sido posible, una vez fracasados todos los intentos, de negociar de una forma amistosa y acordada.

En otras palabras, la situación de una pareja en descomposición se podría desgranar en la siguiente cadena de pasos: comunicación privada de la pareja, mediación familiar y solución de los problemas o en caso contrario inicio de un proceso de divorcio, a poder ser amistoso y de no poder ser amistoso pues entonces aplicará un divorcio por la vía contenciosa.